Una de las diez entradas más populares que este Blog ha publicado, es la correspondiente a la intermitente sección de El Corto de la Semana, específicamente la reseña sobre el cortometraje brasileño No quiero Volver Solito (Eu não quero voltar sozinho, 2010). El trabajo realizado por Daniel Ribeiro ha sido tan popular gracias a la difusión y permanencia que ha tenido en sitios de videos como YouTube, y seguidores de todo el mundo en las redes sociales, que cuando el año pasado se anunció que el director haría la adaptación de su obra de 17 minutos a un largometraje convencional, utilizando para ello el mismo elenco protagonista, recibió por completo el visto bueno de la crítica y el apoyo innegable de los miles de seguidores a los que el cortometraje ha conmovido y gustado más allá de sus expectativas.
La historia de Leo, el adolescente invidente que se enamora del chico nuevo de la clase, vuelve a reunir en el largometraje a su trío protagonista original: Ghilherme Lobo como "Leonardo", Fabio Audi como "Gabriel" y Tess Amorim como "Giovana", ahora más creciditos y maduros, pues lamentablemente tuvieron que pasar tres años para que se materializara el sueño cinematográfico de Ribeiro, ganador del Oso de Cristal al Mejor Cortometraje por Café con Leche (Café com Leite, 2007) en el Festival Internacional de Cine de Berlín.
Si bien en un principio el título elegido para la adaptación iba a ser Todas las Cosas más Simples (Todas as Coisas Mais Simples), el público y el mismo autor prefirieron solo cambiarlo parcialmente y respetar así a su homologo original, por lo tanto la película ha cambiado el "No" por el "Hoy" y ahora se llama Hoy Quiero Volver Solito (Hoje eu quero voltar sozinho), y ya se ha estrenado en el Festival de Berlín, donde tuvo su estreno mundial el 10 de febrero de este año. Es más, acaba de ganar el premio Teddy como Mejor Película (de categoría LGTB), y el premio de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) en la sección Panorama. Con tales cartas de presentación, no hay duda que estamos frente a un trabajo que merece verse y disfrutarse, y que por supuesto, no defraudará a los fans.
La cinta fue filmada en 35 mm, y su duración es de apenas 95 minutos. El pasado 14 de Marzo fue proyectada durante el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en Colombia, mientras que para el 10 de Abril tiene su estreno comercial en Brasil, y en Francia llegará a las salas hasta el 23 de Julio. El título en inglés para futuras proyecciones será el de The Way he Looks, y aunque todavía no se sabe en qué otros países tendrá exhibición, sin duda, aunque habrá que ser pacientes, en este mundo globalizado terminará estando a nuestro alcance. Por lo pronto, no desesperéis, y ved el tráiler que ya lleva rondando unas cuantas semanas en internet. ¡Hasta la próxima!
Última actualización: Lo dicho. Más pronto que tarde algún alma caritativa ha colgado la película en la red, en buena calidad y con subtitulo. Así es que échenle una mirada a este Blog y enamorense de esta historia que, créanme, no solo cuenta lo mismo que el cortometraje, sino que cuenta más y mejor... ¡Tienen que verla!
Cath Le Couteur (Sydney, Australia, 1971), es graduada de la Escuela Nacional de Cine y Televisión en Inglaterra, y ha ganado numerosos premios en circuitos de festivales por sus cortometrajes de temática LGTB. En 2004 obtuvo un lugar en la Cinefondation Residency de Francia (una estancia de 5 meses en la que cada año se elige a 5 cineastas alrededor del mundo para vivir de primera mano la organización del Festival Internacional de Cine de Cannes mientras estudian alguna especialidad relacionada con el séptimo arte).
Su debut profesional fue como codirectora junto a Sally Phillips del corto 174 (2000), premiado por el Arts Council de Inglaterra, y se integró en Shooting People, la más importante asociación de cineastas independientes del Reino Unido. Como directora en solitario, escribe y dirige en 2001 Starched, que consiguió el premio de Mejor Cortometraje en el Festival Internacional de Cine Lésbico y Gay de Milán en 2002. Ese mismo año rueda el corto que hoy nos ocupa, Gira (Spin), un trabajo de 10 minutos que fue nominado como Mejor Cortometraje en el Festival Internacional de Cine de Berlín (2003), y premiado en los Festivales de Winterthur (Suiza, 2003), Edimburgo (2002) y Barcelona (2002), además de ser exhibido en Cannes (2003).
Esta pequeña joya se presentó en los cines del Reino Unido como un corto previo a la proyección de A los Trece (Thirteen, Catherine Hardwicke, 2003), controvertida y laureada película sobre la adolescencia femenina. El título original del cortometraje hace referencia al tradicional juego de la botella (Spin-the-Bottle), con premios y castigos de por medio, y cuenta con las participaciones estelares de un jovencito Julian Morris (Londres, 1983), al que hemos podido ver en series como 24 (2010), Mi Generación (2010), Once Upon a Time (2012-2013) y Pretty Little Liars (2013); además de un desaparecido Ryan Dabner del que no se sabe mucho más, y Kristy Bruce (Londres, 1984), con un registro un poco más amplio en seriales televisivos del Reino Unido.
Gira fue rodada en mini DV, aprovechando al máximo las posibilidades de las pequeñas cámaras digitales, incluida una cámara lápiz, y por su innovación técnica fue reconocida con el Film Four and LFVDA Production Award 2002.
El guión no aclara muchas cosas, se centra en un momento particular de una fiesta adolescente y parece que la narración transcurre en tiempo real, por lo que omite explicaciones y deja mucho a la imaginación. Sin embargo es un trabajo digno de apreciar.
Fiz (Julian Morris) organiza en su casa una fiesta para sus amigos, donde por supuesto no pueden faltar la música, el alcohol, las risas, el romance… en fin, mucha diversión adolescente. Se ha propuesto el “juego de la botella”, en donde el castigo o premio, según se vea, será la oportunidad que tiene el que la gira de estar dos minutos a solas en el baño de la segunda planta con el chico o chica al que apunte el cuello de la botella cuando deje de girar. Ellie (Kristy Bruce), su mejor amiga, se ha interesado en Jad (Ryan Dabner), un misterioso chico que trata de mantenerse alejado del resto y que al parecer llegó invitado por alguien más. Ellie espera tener la oportunidad de estar a solas con este chico, pero la botella que gira hace que sean el guapo Fiz y el sexy Jad los que se tengan que encerrar en el baño de la segunda planta, y al quedarse a oscuras, la tensión sexual va a ser inevitable...
Disfruten pues de este cortometraje que, casi literalmente, les dejará con un buen sabor de boca… Hasta la próxima.
Leonardo, “Leo” para los cuates, es un adolescente de 15 años encantador pero con una seria dificultad: es invidente. Solo que eso no le genera ningún problema y asiste a la escuela como cualquier chico de su edad, utilizando libros en braille y una máquina de escribir con el mismo sistema. Su mejor amiga es Giovana, quien todos los días lo lleva hasta su casa a la salida de la escuela, aunque ella vive algunas cuadras antes. Un día llega un nuevo chico a su clase llamado Gabriel, y como además de lindo parece ser algo tímido, lo invitan a juntarse con ellos y hacerse mutua compañía en el viaje de regreso a casa, pues Gabriel vive calles más adelante que Leonardo. La amistad surgida entre los tres, pronto se transformará en otra cosa cuando la convivencia diaria haga que Leo comience a cuestionarse sus sentimientos sobre el chico y ponga a prueba su amistad con Giovanna cuando decide confesarle que se ha enamorado de Gabriel.
Esta es la sinopsis del cortometraje brasileño de 2010 escrito y dirigido por Daniel Ribeiro (1982), egresado de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA-USP). No quiero volver Solito (Eu não quero voltar sozinho) sustenta su reparto en las actuaciones de los debutantes Ghilherme Lobo como "Leonardo", Fabio Audi como "Gabriel" y Tess Amorim (la única que ya había intervenido en un corto en 2007) en el papel de "Giovana".
El 18 de Julio de 2010 este trabajo de 17 minutos fue estrenado durante la tercera edición del Paulínia Film Festival, donde obtuvo nada más y nada menos que el premio concedido al Mejor Guión, y en la categoría de cortometrajes, los premios del Público, la Crítica y el Jurado Oficial del certamen. A partir de ahí fue exhibido en varias salas comerciales y en varios Festivales de cine a nivel nacional, tanto generales como de temática LGTB, donde ganó muchísimos reconocimientos por su guión, reparto y director. A nivel internacional ganó los premios de Mejor Cortometraje en Festivales de temática gay de Filadelfia, Seattle, Torino y Barcelona. Las recomendaciones y descargas en varios sitios de internet ayudaron a popularizar el éxito de este cuarto trabajo de Daniel Ribeiro como director, quizá más que otro de sus títulos, Café con Leche (Café com Leite, 2007) que le reportó el Oso de Cristal al Mejor Corto en el Festival Internacional de Cine de Berlín.
Pero, cómo surgió No Quiero Volver Solito en la mente de su director. Ribeiro respondió: "Surgió de la pregunta: ¿de dónde viene nuestro deseo? ¿Viene de adentro o del exterior? Así que cuando tomas a un personaje gay que no ha visto nunca a un hombre, nunca ha visto a una mujer, ¿cómo es qué ese deseo surge dentro de él? Creo que es fuerte para plantearse algunas preguntas. Por supuesto que el deseo no surge sólo de la visión, aunque la sexualidad tiene mucho que ver con la visión, siempre nos estamos asociando a eso. Por tanto, cuando se ve a un ciego, hace a cada uno pensar en la primera vez que sintió algún deseo."
El corto se filmó en la ciudad de São Paulo con un presupuesto estimado de 80 Mil Reales (BRL), lo que vendría siendo un aproximado de 39 mil dólares. Para representar mejor su papel de invidente, Ghilherme Lobo tuvo que convivir con las personas que sufren esta discapacidad. Ribeiro llevó a su equipo al Centro Cultural de São Paulo, que tiene una biblioteca Braille, e interactuaron con los usuarios de este sistema. Y es que lo que destaca en este trabajo aparte del buen hacer de sus actores es precisamente la sencillez de su guión, excelentemente ejecutado. Una historia tan cotidiana alejada de los dramas de identidad o aceptación que caracterizan a los filmes de temática homosexual.
Aquí no hay sordidez en el planteamiento, mentiras para ocultar una verdad evidente, no hay críticas al sistema ni miedos al qué dirán, no hay escenas de sexo, nadie muere al final y tampoco se ve como tragedia el ser gay. Tampoco es una comedia de malentendidos, el enamoramiento simplemente ocurre con la naturalidad de los días de clase, de esa amistad que va creciendo con el contacto físico cuando llevan a Leo del brazo hasta su casa, de los silencios, las intenciones y las miradas que escapan a los ojos del protagonista pero que el director nos las muestra en primer plano. El ritmo nunca decae y no hay escenas forzadas. Sin duda es una verdadera joya que se ha convertido en un cortometraje de obligada revisión para todas aquellas almas sensibles que siguen creyendo en el amor. Lo único malo, es ese final que llega en el momento más inoportuno posible, pero ¡qué final!, dios mío. Con él nos damos cuenta, que tal como dijo el Zorro al Principito en la novela de Saint Exupery: “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.”
El premiado trabajo de Ribeiro fue seleccionado por el gobierno brasileño como parte de un programa educativo y cultural para ser presentado en las escuelas, relacionado con la educación sobre diversidad sexual, respeto y tolerancia, a jóvenes estudiantes de la misma edad que los presentados en la película. Sin embargo, un estado prohibió la exhibición del cortometraje en sus escuelas, presionado por los grupos religiosos que solo habían oído hablar de la película y cuya trama les resultaba inadmisible: ¿un chico ciego? ¿gay? ¿en una escuela pública? ¿y nadie dice nada? ¿y encima hay happy end?
El público internacional, desconociendo la gestación y éxito de No Quiero Volver Solito, pedía la continuación de la historia (la primera vez que se visualizaba no se sabía que era un cortometraje), y quería saber qué pasaba entre Gabriel y Leonardo, qué cosas cambiarían entre Giovana y los chicos, cuáles eran los verdaderos sentimientos de Gabriel hacia su amigo. Tantos elogios, dudas y peticiones, hicieron a su director replantearse si sería buena idea o no convertir su historia en un largometraje. Por supuesto la respuesta de los fans no se hizo esperar: no solo era una buena idea, sino casi una obligación.
Ribeiro buscó financiamiento para la nueva película presentando su proyecto a diferentes concursos fílmicos, y afortunadamente consiguió de los diversos fondos cinematográficos nacionales y extranjeros los recursos económicos necesarios para iniciar la filmación. Lo que siempre tuvo en cuenta, es que los mismos actores de No Quiero volver Solito tendrían que volver a aparecer en este nuevo filme, conservando sus anteriores personajes, pues una parte del éxito del corto fue precisamente la excelente actuación y química entre sus protagonistas. “Va a ser un largometraje de No Quiero volver Solito que se llamará Todas las Cosas más Simples (Todas as Coisas Mais Simples)… La idea es que sea con el mismo elenco. No lo digo para que la gente no me odie, pero el largo no es una continuación del cortometraje. Creo que la gran gracia de esta historia es el descubrimiento del chico que es ciego. Y tal vez se pueda hacer después una serie de televisión…” mencionó el director durante una entrevista.
La película solo duró un mes en filmación, se inició el 8 de febrero y ha concluido el 7 de marzo, encontrándose ahora en postproducción. La mayor parte de las escenas fueron rodadas en diferentes puntos de la Ciudad de São Paulo. La historia extendida incluye conocer cómo es la familia de Leonardo, cuál es la relación que tienen los chicos con sus maestros y compañeros de escuela, cómo conviven durante un campamento escolar, cuáles son los sentimientos de Giovana hacia su amigo Leo, o si hay alguna chica enamorada de él. Lo sabremos hasta el año que viene, pues Todas las Cosas más Simples tiene planeado estrenarse hasta 2014.
Mientras tanto, si no han visto el corto original, disfrútenlo por primera vez. Si ya lo vieron y les gustó, vuelvan a emocionarse con esa sudadera roja sobre el escritorio de Leo, con esa pregunta de “¿tú crees que la gente piensa que soy bonito?”, o con esa mano que elige tomar del brazo a su compañero en lugar del de su amiga, con esa confesión inesperada y por supuesto, con ese final que quita el hipo. ¡Hasta la próxima!
ACTUALIZACIÓN: Ve el trailer de la película aquí..