domingo, 27 de junio de 2010

Las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano (II)




81.- Nocaut (José Luis García Agraz, 1983)

Drama Policíaco. Rodrigo Caracho (Gonzalo Vega) huye después de haber cometido un asesinato. En su huída recuerda las circunstancias que lo orillaron a matar a don Saúl (Wolf Ruvinskis), jefe de un grupo de mafiosos. Rodrigo era un boxeador con mucho futuro que se vió envuelto en el tráfico de drogas. Al querer reiniciar su vida, Rodrigo se da cuenta de que está atrapado y que la única manera de zafarse es por la fuerza… Actúan también Blanca Guerra, Alejandro Parodi, Roberto Cobo y Salvador Pineda. El hoy reconocido Alfonso Cuarón trabajó como asistente de dirección. Ganadora del Ariel a la Mejor Opera Prima y Mejor Coactuación Masculina (Parodi); nominada en las categorías de Mejor Película, Fotografía, Edición y Música de Fondo.









82.- Santa (Norman Foster, Alfredo Gómez de la Vega, 1943)

Melodrama Pasional. Tras quedar embarazada del militar Marcelino (Víctor Manuel Mendoza), la joven Santa (Esther Fernández) pierde a su hijo y llega al prostíbulo de doña Elvira Gómez (Fanny Schiller). Allí se encuentra a gusto entre las mujeres que le enseñan buenos modales y el pianista ciego Hipólito (José Cibrián), su enamorado incondicional. Convertida en amante del torero Jarameño (Ricardo Montalbán), Santa está a punto de irse con él a España cuando Marcelino vuelve a aparecer en su vida…

Esta es la tercera versión cinematográfica de la novela homónima del porfirista Federico Gamboa. La primera data de 1918 (es un cortometraje) y la segunda de 1931, que es, además, la primera película sonora mexicana, por lo que a menudo se cree que esta Santa de 1943 es la segunda versión, y quizá, la más conocida. Casi siete años después del éxito internacional obtenido por Allá en el Rancho Grande (1936), Esther Fernández se encontraba estudiando actuación en Hollywood bajo contrato con la RKO, pero el tiempo pasaba y no había todavía película a la vista, por lo que aceptó la oferta de regresar a México y protagonizar Santa bajo la dirección del estadounidense Norman Foster, que había dirigido a Orson Welles, Joseph Cotten y Dolores del Río en Jornada de Terror (Journey Into Fear, 1943). Un jovencito Ricardo Montalbán –a punto de emigrar a Hollywood-, llevaba con porte el papel del torero "El Jarameño", y el ciego “Hipolito” lo interpretaba el español José Cibrián. Alfredo Gómez de la Vega fungió como director de diálogos al resultar difícil para Foster comprender las intenciones de los parlamentos en español. Pocos lo saben, pero esta cinta comenzó a ser concebida para que Orson Welles la dirigiera, y se sabe que redactó algunas ideas sobre como debía ser filmada la historia. Antes de regresar a su país, Norman Foster también dirigiría a Esther Fernández y Ricardo Montalban en La Fuga (1944), ambiciosa producción donde la actriz personificó otra vez a una mujer de “dudosa reputación” durante la invasión francesa a México. Se trató de una nueva versión de la novela de Guy de Maupassant, que en Hollywood filmó John Ford como La Diligencia (1939), con John Wayne, Claire Trevor y Thomas Mitchell. Por Santa, en 1945 Esther Fernández ganó el Trofeo Nacional de Actuación (dos años después se crearía el Ariel, máximo premio cinematográfico en México).











83.- Los Tres García (Ismael Rodríguez, 1946)

Comedia Ranchera. Luis Antonio (Pedro Infante), José Luis (Abel Sálazar) y Luis Manuel García (Víctor Manuel Mendoza) son tres primos peleoneros que únicamente entran en orden cuando su abuela, la enérgica doña Luisa (Sara García), los agarra a bastonazos. La llegada de Lupita Smith (Marga López), prima de los muchachos nacida en los Estados Unidos, desata la competencia entre ellos por conquistar a su rubia pariente. Además, una venganza familiar enfrenta a los García con los temibles hermanos López…

Con un excelente trabajo de producción que se conjunta de manera esplendorosa a la fotografía, la musicalización y las canciones, con un Pedro Infante explotando su mejor cualidad seductora, Sara García inmortalizando un papel por el que siempre será recordada, con Abel Salazar y Víctor Mendoza entrando al quite e interpretando de una manera más que atinada, una correcta Marga López y un escaso, pero no desaprovechado Fernando Soto “Mantequilla”, dotan de clasicismo a una película pilar en el cine Mexicano en general. Los Tres García constituyó la tercera y definitiva colaboración entre el director Ismael Rodríguez y el actor y cantante Pedro Infante, mancuerna iniciada dos años atrás con Escándalo de estrellas (1944), y a partir de aquí actor y director encadenarían un éxito tras otro en más de una docena de filmes inolvidables, incluida su inmediata secuela Vuelven los García (1946), que convirtió a Pedro en el indiscutible ídolo popular de la época de oro del cine nacional. Finalmente, en el terreno argumental, la cinta significó la triunfal consolidación de la comedia ranchera, género netamente mexicano que se convirtió en la carta de presentación de nuestro cine en el extranjero a partir de Allá en el Rancho Grande (1936).










84.- Águila o Sol (Arcady Boytler, 1937)

Comedia Musical. En un mismo día son dejados en la puerta de un asilo de monjas, con sus cartas de identificación, los bebés Carmelo y Adriana Águila, hijos de rica familia, y Polito Sol, hijo de pobres. Al paso del tiempo, el trío de huérfanos hace gran amistad y a los doce años deciden huir del lugar para no ser separados al cumplir la edad reglamentaria. Tras vagar por ferias pueblerinas, sobreviven vendiendo periódicos y billetes de lotería. El padre de Polito, don Hipólito (Manuel Arvide), que lo abandonó al quedar viudo y solo, precisamente se hace rico al tocarle la lotería y decide buscar a su hijo, a quien no reconoce cuando éste le vende un periódico. Pasados los años, Polito (Mario Moreno “Cantinflas”), Adriana (Marina Tamayo) y Carmelo (Manuel Medel) logran alcanzar el éxito gracias a escenificar números cómicos y musicales en un espectáculo de vodeovil, y así se convierten en el Trío Águila o Sol. Los destinos de los cuatro personajes se cruzarán, en medio de números de carpa, borracheras y cómicos enredos, pues Polito se enamora de Adriana y Carmelo de una vedette llamada Teresa (Margarita Mora). El padre de Polito también se interesa por Adriana, pero reconoce a Polito momentos antes de conquistarla y renuncia a ella, produciéndose el encuentro final de todos… Antepenúltima película dirigida por el realizador ruso -afincado en México- Arcady Boytler, que se ha subtitulado en España como Cantinflas en el Teatro (1967) o Cara o Cruz (1982). Aunque muy cerca del pastiche argumental, el filme contiene 15 minutos del sketch que Polito y Carmelo hacen en el teatro, 20 minutos de un sueño delirante de Polito, con bailarinas y champán fluyendo, y un final feliz, por supuesto.













85.- El Baisano Jalil (Joaquín Pardavé, 1942)

Comedia Costumbrista. Aristocráticos pero sin dinero, los Veradada tienen que recurrir a los préstamos del comerciante libanés Jalil Farad (Joaquín Pardavé), cuyo hijo Selim (Emilio Tuero), sufre los desprecios de Marta (Manolita Saval), la despilfarradora hija de los Veradada. Al ser invitados a la hacienda de don Guillermo Veradada (José Morcillo), Jalil, su esposa Suan (Sara García) y Selim son objeto de burlas y desprecios. Finalmente, la trabajadora familia libanesa pone en su lugar a los ridículos familiares de don Guillermo… Exitosa comedia ayudada por la siempre magnífica interpretación de Sara García y Joaquín Pardavé, que además adapta el guión. Verlos juntos es todo un agasajo.











86.- Janitzio (Carlos Navarro, 1934)

Drama Rural. Unos extraños llegan a pescar al lago de Janitzio, en Michoacán (México), y el humilde pescador Zirahuén (Emilio Fernández), quien tiene la exclusividad del oficio, luchará para evitar que lo sigan haciendo. La situación se complica cuando Manuel Moreno (Gilberto González), otro extraño y especulador, intriga para que Zirahuén sea encarcelado, y le ofrece a su novia Eréndira (María Teresa Orozco) la libertad de su amado si acepta pasar con él unos días en Pátzcuaro... Un particular universo en el que confluyen mitos, costumbres, usos y tradiciones indígenas. Una cinta de la que se dice muchos intervinieron para que por fin se filmara, y que dejaría sentir su influencia en María Candelaria (1944) y Maclovia (1948), ambas dirigidas por el actor protagonista, Emilio “El Indio” Fernández.












87.- Sólo con tu Pareja (Alfonso Cuarón, 1991)

Comedia Erótica. Tomás Tomás (Daniel Giménez Cacho) es un joven publicista yuppie y mujeriego que se ve enredado en una situación aparatosa al tener que atender a dos mujeres a la vez: La bella enfermera Silvia Silva (Dobrina Liubomirova) a quien conoce en una visita al médico, es citada en su departamento. Pero también se presenta su propia jefa y amante, Gloria Gold (Isabel Benet), y tiene que llevarla al departamento de su vecino, el cual no está. Para complacer a ambas mujeres intentando que no se den cuenta de la verdad, tiene que cruzar de un departamento a otro utilizando la cornisa del edificio; en una de estas travesías conoce a Clarisa Negrete (Claudia Ramírez), una vecina azafata de la cual se enamora al instante, pero la considera un amor imposible. Decepcionada y resentida por las actitudes de Tomás, Silvia prepara una macabra venganza y altera los resultados de los análisis ordenados por él y escribe "positivo" en sus análisis de SIDA. Al recibir la noticia, Tomás, frustrado y deprimido, decide suicidares, tarea en la que encuentra una insospechada compañera, Clarisa, que ha decidido terminar su vida tras descubrir las infidelidades de su pareja, que está teniendo un affair con una sobrecargo de Continental...

La opera prima del ahora famoso director mexicano Alfonso Cuarón, realizada junto a su hermano Carlos Cuarón como guionista y Emmanuel Lubezki en la fotografía, todos ellos reconocidos por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de México y de Hollywood. Un filme por demás comentado, que se desarrolla como una comedia de enredos madura y entretenida basada principalmente en el absurdo y el ridículo de sus personajes y situaciones, y que incluso sirvió de apoyo en campañas contra el SIDA a principios de la década de los 90’s. De lo poco rescatable para momentos críticos del cine en México, la película resultó todo un éxito en taquilla y llamó la atención de productores de Hollywood, debido a esto los hermanos Cuarón y Lubezki fueron invitados a trabajar a Estados Unidos. Recibió cuatro nominaciones a los premios Ariel por Mejor Guión Cinematográfico, Mejor Fotografía, Mejor Opera Prima y ganó el de Mejor Argumento Original.













88.- Viento Negro (Servando González, 1964)

Drama Rural. Basado en la novela “El Muro y la Trocha” de Nino Martini. Durante la construcción de la vía del tren en el desierto de Altar, Sonora, un grupo de trabajadores comandado por el atormentado Manuel Iglesias (David Reynoso) sufre las consecuencias del aislamiento y de un viento abrasador. La llegada de un grupo de ingenieros jóvenes, entre ellos el hijo de Manuel (Enrique Lizalde), en busca de la aprobación de su duro progenitor, contribuye a aumentar las tensiones en el campamento bajo el inclemente sol del desierto, donde conviven las rivalidades, el afecto y los juegos violentos...

El filme es dirigido por el hoy menospreciado director veracruzano Servando González, propositivo realizador de cintas como Yanco (1960), El Hijo Pródigo (1969), De qué Color es el Viento (1973), Los de Abajo (1978) y Las Grandes Aguas (1980), y que además fue el primer mexicano en dirigir en Hollywood con la cinta de misterio The Fool Killer (1965), protagonizada por Anthony Perkins y el niño Edward Albert (hijo de Eddie Albert). Aunque más relevante aun fue el hecho de que el 2 de Octubre de 1968 el entonces secretario de gobernación Luis Echeverría, le encargo colocar 6 cámaras distribuidas por todo el tragifamoso edificio Chihuahua en Tlatelolco, en la parte superior de la iglesia y en la entonces secretaria de relaciones exteriores; a él debemos esos videos tan cruelmente polémicos de tan nefasto día en la historia de este país cuando el gobierno ordenó la matanza de cientos de estudiantes universitarios. De cualquier manera le decomisaron el material y se desconoce su paradero. Pero Viento Negro es sin duda su obra maestra, y al verla uno puede darse cuenta del gran talento que tenía como director. Actúan además los entonces jóvenes José Elías Moreno, Jorge Martínez de Hoyos, Enrique Luján, Rodolfo Landa, Roberto Cobo, Eleazar García y Aaron Hernán.












89.- Allá en el Rancho Grande (Fernando de Fuentes, 1936)

Melodrama Ranchero. La amistad entre el hacendado Felipe (René Cardona) y su caporal José Francisco Ruelas (Tito Guízar) se ve amenazada por una serie de enredos y malentendidos alrededor de la virginidad de Crucita (Esther Fernández), una joven campesina de la que José Francisco está enamorado. Las equivocaciones se van resolviendo entre coplas, bailes y canciones…

Finalizaba 1936 y el tema musical del filme dirigido por Fernando de Fuentes se escuchaba incesantemente en las estaciones radiofónicas del país, interpretado por su protagonista, el exitoso cantante jaliciense Tito Guízar, que hizo aquí su debut en el cine mexicano luego de actuar en Hollywood. Y eso que la historia estrenada el 6 de octubre en el recién inaugurado cine Alameda, apenas permaneció 12 días en cartelera. Pero meses más tarde se transformó en un suceso de grandes dimensiones a raíz de su presentación en países de América Latina y ciudades norteamericanas de habla hispana. De inmediato se programó su reestrenó en México, el cual resultó más que exitoso. En tan solo 30 días generó en taquilla 600 mil pesos –el costo de entrada a las salas oscilaba entonces entre 1.50 pesos y 20 centavos-, recuperando con creces los 100 mil invertidos en la producción, que afortunadamente había contado con el apoyo estatal mediante un decreto en el que el presidente Lázaro Cárdenas se había comprometido en 1935 a sentar las bases de una auténtica industria fílmica mexicana. Si bien, es probable que De Fuentes haya acometido el rodaje de Allá en el Rancho Grande con el fin de recuperarse económicamente del fracaso que le supuso sus dos anteriores películas: Vámonos con Pancho Villa (1935) y El Compadre Mendoza (1933), sin adivinar que se convertiría en su filme más taquillero y, paradójicamente, en el más alejado a sus pretensiones artísticas. A partir de esta película, Fernando de Fuentes lograría otros éxitos de taquilla, pero ninguno de sus siguientes filmes alcanzaría el valor estético de sus primeras obras.

Con una trama presentada ya en otros filmes -como el mexicano En la Hacienda (1921) de Ernesto Vollrath y el español Nobleza Baturra (1935) de Florián Rey- el argumento de Guz Águila y Luz Guzmán de Arellano se desarrolla en el marco de un idílico paraje campirano, con hacendados y peones a quienes la revolución no parece importarles tanto como las fiestas, jaripeos y canciones. Los argumentistas -experimentados escritores de teatro de revista- incorporaron a la historia algunos "gags" cómicos de comprobada popularidad en el medio teatral mexicano para aligerar una trama que, en esencia, es un alegato sobre "el derecho de pernada" y sus consecuencias. Paradójicamente, el cine mexicano llevaba casi dos décadas intentando lograr el éxito comercial al mismo tiempo que libraba una batalla contra la representación extranjera folclorista de "lo mexicano", entendido como un punto de convergencia entre charros cantores, manolas enmantilladas y gauchos con sombreritos de borlas. De ahí que el triunfo internacional de Allá en el Rancho Grande sea, al mismo tiempo, el fracaso de tan aguerrida empresa en pro de la dignidad nacional. El filme más artificial sobre "lo mexicano" realizado en México se alzó con el premio para Gabriel Figueroa a la Mejor Fotografía del Festival de Venecia de 1938, al mismo tiempo que lograba ser exhibido con subtítulos en inglés en los Estados Unidos. A partir de ese momento, el cine mexicano iniciaba un camino que conduciría a otras expresiones de folclorismo (aderezado con "dignidad") como la obra fílmica de Emilio Fernández e Ismael Rodríguez. (Por cierto, Emilio Fernández aparece en una secuencia bailando el “Jarabe Tapatío” con Olga Falcón). Pero la cinta también tuvo otras significaciones importantes, como marcar el surgimiento de uno de los primeros estereotipos masculinos de nuestro séptimo arte. Con distintas variantes, el estilo del envaselinado Tito Guízar al empuñar su guitarra se impuso en los protagonistas de futuras películas. Por su parte, la también tapatía Esther Fernández, en su papel de la huérfana y frágil “Crucita” que es vendida por Doña Emma Roldán en cien pesos, tuvo aquí su gran oportunidad en la pantalla grande luego de trabajar como extra y conseguir su primer papel importante como la protagonista de El Baúl Macabro (Miguel Zacarías, 1936). Tanto ella como Guízar volverían a actuar juntos en otras películas incluída la secuela Los Hijos de Rancho Grande (1956), dirigida también por De Fuentes, mismo que filmó una nueva versión de Allá el en Rancho Grande en 1948, con Jorge Negrete, Lilia del Valle y Eduardo Noriega.












90.- Historia de un Gran Amor (Julio Bracho, 1942)

Melodrama Romántico. En el México del siglo diecinueve se desarrolla una historia de amores imposibles entre Manuel Venegas (Jorge Negrete), un joven empobrecido, y la bella Soledad (Gloria Marín), hija del hombre que despojó a Manuel de su fortuna. Decidido a volverse rico, Manuel abandona el pueblo dejando a Soledad sumida en profunda tristeza. Después de varios años de ausencia, el joven regresa para encontrar a Soledad casada con Antonio. Sin embargo, la mujer continúa enamorada de él y ambos están decididos a consumar su amor…

Historia de un Gran Amor es una obra de arte y su realizador, Julio Bracho se perfiló con esta cinta como un maestro. Basada en la novela "El niño de la Bola" de Pedro Antonio de Alarcón, la cinta narra una historia de amor, de envidias, de abusos, de traición y de caridad. Las tomas en close-up que Bracho hace de Gloria Marín, a través de la cámara de Gabriel Figueroa, son una delicia, y retratan a Gloria con una belleza casi divina. Bracho encuadró su película con bellos paisajes y un hermoso decorado colonial, auxiliado por la cámara de Figueroa. Destacan las actuaciones de los hermanos Domingo y Andrés Soler, en los papeles antagónicos del bondadoso sacerdote “Trinidad”, que recoge al niño huérfano que ha perdido a su padre, y del malévolo y deforme boticario que en un arranque de celos y venganza provoca el dramático desenlace. Julio Villareal, estupendo como el usurero causante de la desgracia del protagonista y doña Sara García, en la única ocasión que fue dirigida por Julio Bracho, como la bondadosa esposa de Villareal. Xavier Villaurrutia comentó acerca del film: "Un buen asunto, una dirección excelente, un buen elenco y un acertado reparto, unidos a presentación, fotografía, música y sonido de lo mejor que la industria mexicana puede oferecer en estos momentos, no pueden menos que producir un film considerable..."









Continuará...

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