martes, 1 de noviembre de 2011

Beautiful Wonder Boys: la galería de Anthony Gayton (Parte II)




No cabe duda que Anthony Gayton se ha convertido en uno de los autores mas reconocidos del arte homoerótico actual. Muestra una predilección especial por relatos que pueden ser contados con palabras y luego interpretados con imágenes fotográficas. A veces Gayton tarda meses o incluso años en llevar a cabo la investigación, la elaboración de los textos y los esbozos, y la visualización de la historia final ante la cámara. En sus últimas narrativas, más cortas en extensión e improvisadas en su contenido, cobijan un espíritu ameno, indulgente y mórbido a la vez, que encuentra su inspiración en referencias tan diversas como la memorabilia, la fotografía victoriana del siglo XIX, los prodigios del vodevil y el porno.













All images are the property of Anthony Gayton official site:
http://www.anthonygayton.com/



“…Vivo en Viena, donde fui durante 13 años el asistente del fotógrafo Andreas H. Bitesnich. Allí aprendí todo lo que me serviría a nivel técnico, y teniendo acceso a instalaciones y equipo pude prácticamente trabajar mucho por mi cuenta. Ciertamente no puedo imaginar vivir en ningún otro lugar por ahora...”















Como maestro en la manipulación de la puesta en escena, Gayton logra todos los efectos estéticos, tipológicos o estilísticos que desea ante la cámara e incluso después, en el momento del retoque. Asimismo, explora sin cesar todas las posibilidades de relatar una historia no sólo con la ayuda de imágenes sino también, como en “Angelus” y “Falling Awake”, con la ayuda de imaginativos cuentos escritos. Mientras la serie “The Martyrs” destapa las facetas homoeróticas del simbolismo religioso, “The Harem” negocia el deseo por el hombre perfecto, revisando la iconografía ignorada de los secretos harenes masculinos de Asia Central. “Ladslove” parte de un diálogo entre las nociones del arquetipo uranio británico de idolatría y el profesor platónico para llegar a desvelar una serie de relaciones ocultas. Por su lado, “Dead” da un giro inesperado, desplazándose lejos de la presunta veracidad de la muerte documentada para acabar mostrando el cuerpo en su objetificación absoluta. De un modo similar, en “Beautiful Freaks” -una serie de imágenes de seres anormales tanto a nivel mental como físico extraída supuestamente de un libro de medicina-, el paso de la belleza a la aberración atestigua todas las etiquetas de identidad y las denominaciones sociales de una naturaleza restrictiva que operan incluso dentro de la comunidad gay. Distintas en su estilo e inspiradas en la experiencia homoerótica contemporánea, series como “Boys will be Boys”, “Behold the Man”, “Spielen”, “Mid Life Crisis” y “Child’s Play” cobran sentido vistas en un contexto de contemporaneidad expuesto mediante las estéticas del pin-up y del porno.















“…En la Universidad de Londres, nos enseñaron la veracidad de la fotografía, y se consideraba nuestro deber retratar el mundo que nos rodea, exactamente como lo encontramos. Cualquier forma de manipulación de imágenes era vista con extrema desaprobación, y el reino mareado y superficial de la fotografía de moda, se consideraba el último pecado; ésta representaba el triunfo del estilo sobre el significado. Viniendo de la escuela de arte, esta actitud puritana me pareció no sólo preocupantemente conformista, sino absurdamente ingenua. Para mí, la belleza de la fotografía se encontraba exactamente en su capacidad de sorprender y, contradiciéndose a si misma, desafiar las percepciones de lo real e inventar nuevas verdades o decir mentiras convincentes…”



















A comparación del cuerpo femenino, el cuerpo masculino ideal se ha mantenido bastante estable durante siglos. Lo que ha cambiado es que los hombres se comparan a este ideal, cosa que una vez fue sólo de mujeres. Se puede decir que juventud, belleza (y celebridad) son la nueva religión, y si nos fijamos en el trabajo de muchos artistas gays modernos, esta obsesión hacia la perfección estética es más predominante. Ciertamente, sería ingenuo decir que no funciona con modelos bellisimos, pero yo siempre hago un o intento de que la belleza esté vinculada a la expresión y no crear nunca fotografías relacionadas a la perfección del cuerpo masculino.”
















(¿Qué hace que un cuerpo masculino sea sexy?) “Para mí, un pecho fuerte o velludo, pequeño o grande, unos abdominales esculpidos o relajados pueden ser hermosos, pero es la personalidad que lo hace un cuerpo sexy. En mi experiencia personal los chicos más sexys no son los que tienen el cuerpo perfectamente esculpido, sino quienes estaban mejor con ellos mismos y con sus cuerpos aunque fueran imperfectos.”











La obra de Anthony apela una respuesta sensorial, intelectual y emocional por parte del espectador, sus imágenes nos invitan sin miedo a aceptar el reto de superar las barreras del lenguaje, liberándolas de las limitaciones de las palabras.









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