sábado, 3 de diciembre de 2011

En la Opinión de...

ROBERT REDFORD

-actor, director y productor cinematográfico-
(1936, Santa Mónica, California. Estados Unidos)




Sobre sus ideales y trayectoria:




“…Fui educado para no creer en falsos valores y para ser honesto conmigo mismo y con mis principios. Por eso siempre he tenido una baja tolerancia para quienes no comparten este tipo de idealismo. Cuando comenzaba, yo ponía mucha más atención en aprender el oficio. Hoy, los actores jóvenes son prematuramente convertidos en estrellas, de manera que se les priva de la posibilidad de refinar sus habilidades y desarrollar una técnica propia. Me dan lástima tipos como Brad Pitt y Johnny Depp: son víctimas del ansia de los medios. En la atmósfera de la actualidad, tan pronto como filmas una cinta, la maquinaria publicitaria desciende sobre ti como los buitres. No te dan tiempo de crecer como ser humano. Por lo menos yo tuve la oportunidad de trabajar en la oscuridad hasta que estuve listo para lidiar con toda esa basura que acompaña a los actores exitosos.

…Sin embargo, estoy contento de haber dejado el mundillo del cine en los 80 para escapar de la manipulación de mi imagen y luchar por proteger al ambiente. Fundé el Sundance, que ha apoyado a cineastas estadounidenses que nunca tendrían una oportunidad sin mi ayuda. Quise retribuir un poco al cine y dar a la gente una alternativa frente a lo que Hollywood ofrece. Si tuviera que hacer todo de nuevo habría dejado antes la actuación y habría dirigido y producido muchas películas más.

…Ser un líder en algo es como una maldición. Por eso me salí de Hollywood porque no me dejaba satisfecho ser un actor cuyo trabajo se oscurecía con el maquillaje excesivo. Como cultura, estamos atrapados en nuestra obsesión por lucir bien más que por sentirnos bien o pensar. En mi propia carrera, traté firmemente de evitar que la atención se enfocara sobre mi supuesta buena apariencia. Fui educado para valerme por mí mismo, para no pedir ayuda a nadie, para nunca ser autocompasivo, o quejarme o dar la espalda a un reto. Es el tipo de enseñanza moral que te permitirá hacerte cargo de ti mismo. Sin tener que recurrir a los demás. Me alegra haber tenido esa actitud en mi vida porque eso te hace más firme y determinado.”

Fuente: Playboy, México. Marzo, 1995.




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