sábado, 9 de febrero de 2013

Clara Bow, historia de una mujer...

Para quienes no la conozcan, Clara Bow fue una famosa actriz del cine mudo y del temprano sonoro que sirvió además de inspiración al célebre personaje de caricatura Betty Boop, luego moldeado con los atributos de la actriz y cantante Helen Kane. Bow fue la pelirroja más controvertida de la pantalla de plata, no tanto por las películas que protagonizó sino por su triste y escandalosa vida fuera de las cámaras. ¿Quieren conocer algunos detalles de la vida personal y profesional de esta muñeca rota? Solo pasen y lean…





Clara Gordon Bow vino al mundo un 29 de julio de 1905 –posiblemente 1907-. Nació en un bloque de viviendas de Brooklyn, N.Y. en el seno de una familia llena de pobreza y problemas emocionales. Fue el tercer bebé de Robert Bow y Sarah Gordon; sus dos primeros hijos murieron al poco de nacer. La Bow nació durante una durísima ola de calor, y su madre suponiendo que tanto ella como su bebé morirían por las elevadas temperaturas, no se molestó en llamar a un médico –menos aún en conseguir un certificado de nacimiento-. Clara no lloró después de nacer y su abuela pensó que estaba muerta. Intentando asegurarse, la agitó, y milagrosamente el bebé despertó. Padeció un severo abandono a lo largo de su niñez, a menudo andaba sucia, hambrienta y mal vestida, causa de mofa de otras niñas. Esto hizo que la Bow se convirtiera en una especie de marimacho y que anduviera por las calles con los chicos del barrio.






Su único amigo de la niñez, un chico llamado “Johnny” sufrió serias quemaduras y murió en sus brazos cuando ella tenía 9 años. Años después, Bow fue capaz de llorar a voluntad durante una película recordando este suceso. La madre de Clara fue una prostituta ocasional que padeció enfermedades mentales y epilepsia. Su padre estaba raramente presente y pudo haber sufrido algún tipo de deterioro mental. Siempre que volvía a casa, sus abusos verbales y físicos con su esposa e hija eran habituales. Se argumenta que llegó a violar a Clara cuando tenía unos 15 años de edad, aunque no hay ninguna fuente que lo verifique. Clara casi nunca habló de los traumas de sus años tempranos, poco dispuesta a provecharlos con fines publicitarios.


Madre de Clara Bow

La actriz y su padre


Clara soñó con ser estrella de cine desde niña. Ignorada en casa, dedicó gran parte de su tiempo a ir al cine. En 1921, cuando tenía 16 años se inscribió en el concurso organizado por la revista“Fame and Fortune”, cuyo premio era participar en un filme. Según los artículos de Febrero, Marzo y Abril del ‘28, en Motion Picture Classic, en los que contó la historia de su vida, pidió un dólar a su padre para tener algunas fotos que mostrar a los jueces del concurso. Él la llevó a un fotógrafo barato de Coney Island, el cual sacó 2 fotos de las que Bow dijo que eran terribles. Ella las entregó personalmente y la secretaria que las aceptó anotó en el formulario de registro: “Llamadla en persona. Muy bonita”. Después de numerosas pruebas de pantalla, la Bow fue elegida ganadora. Obtuvo un papel en Más allá del Arcoiris (Beyond the Rainbow, Christy Cabanne), pero para su humillación y desilusión, sus escenas fueron cortadas de la versión final y no se vieron hasta que el filme fue reeditado años después para rentabilizar su fama.

La madre de Clara no diferenciaba entre actrices y prostitutas y llegó a amenazar con matarla. Una noche, Clara despertó con un cuchillo de carnicero en su garganta empuñado por su madre. Le dijo “Voy a matarte, Clara, será lo mejor”, y entonces se desmayó con un ataque de epilepsia. Este hecho inició con una batalla perdida contra el insomnio que la acompañaría toda su vida. Unas semanas después, su madre la atacó de nuevo, persiguiéndola por todo el piso con un cuchillo y desterrándola a las calles. Vagó por Coney Island traumatizada durante dos días hasta que su padre la encontró y la devolvió a casa. Robert no estaba dispuesto a hacerse responsable de la homicida de su esposa, por lo que la ingresó a un asilo en el que murió poco tiempo después. Clara se culpó de la muerte de su madre durante el resto de su vida, sintiendo que la elección de su carrera fue, de algún modo, el detonante de todo.



Clara y su madre





El debut en pantalla llegó con su próximo filme, El Demonio del Mar (Down to the Sea in Ships, Elmer Clifton, 1922), protagonizado por Raymond McKee y Marguerite Courtot. El filme obtuvo el aprecio del público, aunque la crítica la aborreció. Clara fue la única elogiada.








La actriz empezó a ir de Estudio en Estudio buscando trabajo. Acabó recogiendo el fruto de su esfuerzo cuando un empleado de Preferred Pictures se le acercó en un plató, ofreciéndole traslado a Hollywood y un contrato de prueba de tres meses a 50 dólares por semana. Los resultados de las pruebas dejaron asombrado al jefe del estudio B.P. Schulberg. La Bow era sumamente fotogénica. Comenzando con Maytime (Louis J. Gasnier, 1923), Schulberg lanzó a la Bow a una serie de papeles pequeños donde robaba casi siempre todas las escenas, y fue cedida a otros estudios, empezando a hacerse un nombre; apareció en la WAMPAS Baby Stars (Western Association of Motion Pictures Advertisers) que elegía cada año a 13 chicas que estaban en el umbral del estrellato en 1924. Tan pronto como empezó a ganar dinero, se trajo a su padre a vivir con ella a Hollywood. Durante los años siguientes financió numerosos negocios iniciados por él, como un restaurante y uno de lavado en seco, pero todos fracasaron. Pronto Robert se convirtió en un incordio borracho en los platós, intentando seducir a jovencitas a las que decía que su hija era Clara Bow.










En 1925, Schulberg lanzó a la Bow en Días de Colegial (The Plastic Age, Wesley Ruggles), con Donald Keith, Gilbert Roland y Mary Alden, y donde además aparecían de extras próximas estrellas como Clark Gable, Carole Lombard y Janet Gaynor. El filme supuso un enorme éxito y la Bow se convirtió de repente en la estrella más popular del estudio. El actor mexicano Gilbert Roland se convertiría en el primero de sus muchos novios.




Un jovencito Clark Gable junto a Gilbert Roland en The Plastic Age (1925)

Clara Bow y Gilbert Roland



Su primer gran éxito fue Flor de Capricho (Mantrap, 1926), dirigida por Victor Fleming, con quien también vivió un torrido romance aunque le doblaba la edad. Por entonces, la actriz mantuvo relaciones con Roland y Fleming al mismo tiempo.







En 1927 la Bow llegó a la cumbre de su popularidad con el filme Ello (It, Clarence G. Badger, 1927), en el que compartía créditos con el galán español Antonio Moreno. Esta cinta está basado en una historia escrita por Elinor Glyn, y luego de ser estrenada, Clara fue conocida como “la chica Ello”. En el filme, su personaje aclara lo que realmente es: “Ello, ese extraño magnetismo que atrae a ambos sexos, completamente inconsciente, lleno de confianza en sí mismo, indiferente al efecto que produce y no influenciado por otros”. No extrañó a nadie que con este filme la pelirroja alcanzara definitivamente el puesto más alto entre las estrellas de Hollywood. La actriz se había ganado, por fin, la inmortalidad del celuloide.









A Clara se le conocieron además varias aventuras amorosas publicadas en los tabloides. Ella era muy abierta para la época acerca de sus aventuras sexuales con muchos hombres famosos de su tiempo. Bela Lugosi (Drácula, 1931), Gary Cooper, John Wayne y John Gilbert fueron algunos de sus muchos amantes. En 1929, la esposa de Lugosi, Beatrice Weeks, citó a la Bow como parte de culpa de su divorcio. Cuando Clara recurrió a un doctor por problemas de insomnio la prensa dijo insinuantemente que éste había clavado sus dardos (de amor, claro) en ella. Por lo mismo, la mayoría de los entendidos de asuntos en Hollywood la consideraron socialmente indeseable. La Bow no era apreciada por otras mujeres en la Meca del Cine, y su presencia en funciones sociales resultaba tabú, incluyendo sus propios estrenos. Se cuenta que su contrato con la Paramount incluyó una 'cláusula de moralidad' ofreciéndole un plus de 500.000 dólares si 'se portaba como una dama en público y procuraba no salir en los tabloides'. Su estilo de vida, sus espantosos modales y su denso acento de Brooklyn fueron considerados ejemplo de mal gusto. Budd Schulberg, hijo del productor, escribió en sus memorias Moving Pictures: “Había un asunto en el que el Hollywood establishment y los miembros del nuevo círculo cultural estarían de acuerdo: Clara Bow, no importa cuán grande fuera su popularidad, era vulgar y una desgracia para la comunidad”.












Y entonces llegó Alas (Wings, William A. Wellman, 1927), que si bien el argumento principal narraba la camaradería entre dos pilotos del ejército americano de aviación (Richard Arlen y Charles “Buddy” Rogers), los guionistas estuvieron dispuestos a reescribir la historia para acomodarla a la personalidad de la actriz, previendo que ella podría significar un suceso extra para el filme, que fue el primer ganador del Oscar como Mejor Película en 1929.






Gary Cooper tiene un breve papel en la oscarizada Wings (1927)


El futuro director de Lo que el Viento se Llevó, Victor Fleming, volvería a dirigir a Bow en el drama romántico Hula (1927, donde su antigua amante interpreta a la hija del propietario de una plantación de piña en Hawaii que pone sus ojos en un ingeniero inglés casado (Clive Brook). Este filme silente contiene escenas muy subidas de tono para la época, y para qué negarlo, muestra la belleza de Clara en todo su esplendor.







Entre 1927 y 1930, Clara Bow estuvo entre las 5 más importantes atracciones de Hollywood en la taquilla. Pero el gran escándalo llegó en 1931, cuando Daisy DeVoe, su amiga y secretaria a la que había despedido la vendió toda la intimidad de la actriz a una revista, y Hollywood conoció la agitada vida que la pelirroja había tenido en los últimos cuatro años que trabajó para ella. Sexo con actores, doctores, y el equipo entero de fútbol de la Universidad de California del Sur durante un fin de semana en 1927 (donde al parecer jugaba un jovencísimo John Wayne), puso a prueba la resistencia de la cama de la actriz casi a diario. La actriz respondió a los ataques y tras una larga batalla legal su ex-secretaria acabó en la cárcel, pero el daño estaba ya hecho: la carrera de la actriz comenzó a descender vertiginosamente. El rumor de sexo en grupo fue desmentido por su biógrafo David Stern, que entrevistó a los aún miembros vivos del equipo de ese año. A Clara se le atribuye la frase célebre de “Cuanto más veo de los hombres, más me gustan los perros”.


Gary Cooper fue su pareja romántica en Los Hijos del Divorcio (1927)








La carrera de la Bow continuó en la temprana era del cine sonoro. La leyenda sostiene que su primer filme hablado, The Wild Party (Dorothy Arzner, 1929), haciendo pareja con Fredric March, fue un desastre de crítica, aunque el público abarrotó los teatros para verlo, y las reseñas de espectáculos comentaron que su voz satisfizo tanto como su imagen en la pantalla. La MGM tenía a Greta Garbo, su más grande estrella, y tardó dos años en prepararla para su primer filme sonoro. La Paramount tardó dos semanas con la Bow. Clara fue obligada a trabajar en exceso, con objeto de que el Estudio tomara ventaja del nuevo medio. Esto contribuyó seriamente a los problemas que ella empezó a sufrir. Las presiones de la fama, los escándalos públicos y el exceso de trabajo cobraron peaje a la ya frágil salud emocional de la actriz. Sufrió varias depresiones nerviosas y de insomnio e ingresó a una clínica en abril de 1931. Al salir se enteró de que la Paramount no había renovado su contrato.




La actriz posa junto a su directora, Dorothy Arzner


Y es que durante su vida, Bow fue objeto de salvajes rumores con respecto a su vida sexual, aunque la mayoría de ellos no eran ciertos. Un tabloide llamado The Coast Reporter publicó desagradables acusaciones sobre ella en 1931, acusándola de lindezas tales como exhibicionismo, incesto, lesbianismo, bestialidad, drogadicción, alcoholismo, y de haber contraído enfermedades venéreas. El editor del tabloide intentó chantajearla entonces, ofreciéndole dejar de imprimir esas historias a cambio de $25.000 dólares, lo cual condujo a su detención por los agentes federales y, posteriormente, una sentencia de ocho años de cárcel.








De vuelta al trabajo, Bow firmó para la Fox como protagonista de Sangre Roja (Call Her Savage, John Francis Dillon, 1932), un moralista drama basado en la novela de Tiffany Thayer. Aunque el filme fue un éxito la Bow optó por el matrimonio y la maternidad, poniendo fin a su carrera cinematográfica, no sin cumplir con su segundo compromiso contractual, Hoop-La (Frank Lloyd, 1933), en la que interpreta a una bailarina de hula hula en un carnaval que pretende seducir al hijo (Richard Cromwell) del director del show (Preston Foster).




La Bow se casó con el actor de películas de cowboys Rex Bell (luego George F. Beldon), más tarde gobernador de Nevada. Ella comentó sobre la opinión de su marido acerca de su revelador vestuario en Hoop-La: "Rex me acusó de que yo disfrutaba exhibiéndome. Esto me causó un poco de dolor. Él bien sabía que yo estaba haciendo porque podríamos usar un poco de dinero en esos días. ¿Quiénes no?"





Rex y Clara coincidieron durante en rodaje de Fiel a la Marina (True to the Navy, Frank Tuttle, 1930), y aunque el protagonista era Fredric March, Bow se enamoró en la vida real de su futuro esposo que interpretaba al marinero "Eddie", uno de tantos con los que el personaje de Bow flirteaba de vez en cuando en su calidad de dependienta de una heladería. La atractiva pareja contrajo matrimonio el 3 de diciembre de 1931, y posteriormente tuvieron dos hijos: Tony (1934) y George (1938).












Sin embargo, el dolor que le supuso a Clara el final de la carrera que hasta ahora era su vida desembocó en la locura. En 1944, mientras Bell estaba en campaña para la Cámara de Representantes, Clara tuvo un intento de suicidio. Comenzó a exhibir una rara conducta que iba en aumento y, finalmente, en 1949, se le diagnosticó esquizofrenia. Su tratamiento incluía tratamientos de shock intensivos. La psicoterapia reveló dos recuerdos de niñez reprimidos que habían influido en su mente desde entonces: en primer lugar, el que su madre se viera obligada, durante las largas ausencias de su padre, a ejercer la prostitución; el segundo, la revelación de que su padre la había violado luego del ingreso de su madre en el asilo cuando Clara era adolescente. En alguna ocasión, durante su carrera, manifestó: “Aún no puedo confiar en la vida. Me hizo demasiadas cosas horribles cuando era una niña.”





Rex Bell con su suegro Robert Bow y su esposa celebrando una Navidad en familia

Padre e hija en 1957


Rex Bell murió de un ataque cardiaco el 4 de Julio de 1962, durante su campaña de reelección como candidato republicano a Gobernador de Nevada, y Clara pasó sus últimos años en una modesta casa en Los Ángeles bajo el cuidado constante de una enfermera.




Foto familiar, 1960

Clara durante el funeral de su esposo


La actriz falleció de un ataque al corazón el 27 de septiembre de 1965 a la edad de 60 años. Una autopsia reveló que sufría de aterosclerosis, una enfermedad del corazón que puede comenzar en la adolescencia temprana. El corazón de Bow mostró cicatrices de un ataque cardiaco que no había sido detectado antes. A su funeral asistieron sus amigos y conocidos más cercanos, entre ellos Harry Richman, Jack Oakie, Maxie Rosenbloom, Jack Dempsey, Richard Arlen y Charles “Buddy” Rogers. La finca en la que Clara Bow vivió se calculó con un valor aproximado de $500.000 dólares en el momento de su muerte. La chica "It" está enterrada en el cementerio 'Forest Lawn Memorial Park' en Glendale, California. Le sobreviven sus dos hijos.








Mi vida en Hollywood contuvo mucho alboroto. Lo siento mucho, pero no tremendamente. Yo nunca hice nada para lastimar a nadie. Me hice un lugar en la pantalla y no puedes hacerlo siendo como la idea que la Sra. Alcott tenía de una Mujercita.
(Clara Bow)


Fotografías extraídas de Clara Bow Archive.

4 comentarios:

  1. Toda una vida de novela. Lástima que acabara de esta forma. Ya sabía como fué su vida, pero es interesante recordarlo.

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  2. la fama y el dinero no es sinonimo de felicidad y con esa terrible infancia es mas dificil encontrarla

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  3. Pobre Clara. O make a mask, como dijo Dylan Thomas. Ya sabemos lo que había debajo de la máscara...

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  4. Pobre Clara. O make a mask, como dijo Dylan Thomas. Ya sabemos lo que había debajo de la máscara...

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